VII. Virología · Capítulo VII.4

Infecciones Virales Persistentes: HIV

El HIV no ataca al azar: infecta selectivamente a las mismas células que deberían coordinar la defensa inmune contra él, en un patrón de infección "lenta" donde los niveles virales descienden durante años antes de dispararse junto con la enfermedad clínica.

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1Estructura y ciclo replicativo

El HIV (virus de la inmunodeficiencia humana) es un retrovirus ARN envuelto, que posee la glicoproteína de superficie gp120 (unión al receptor CD4 y a un correceptor de quimiocinas) y gp41 (fusión de membranas). Su ciclo replicativo sigue la lógica general viral (capítulo VII.1) con una etapa distintiva: tras la penetración y decapsidación, la enzima transcriptasa reversa —codificada por el propio virus, dado que la célula huésped no posee esta capacidad— transcribe el ARN genómico viral en ADN complementario, que luego se integra al genoma de la célula huésped mediante la enzima integrasa. Una vez integrado, el provirus puede permanecer transcripcionalmente silente o expresarse activamente, dependiendo del estado de activación de la célula infectada.

El HIV infecta selectivamente células que expresan el receptor CD4 —principalmente linfocitos T colaboradores (LT CD4+), pero también monocitos/macrófagos y células dendríticas—, un tropismo particularmente problemático porque estas mismas células son las que normalmente coordinan y sostienen la respuesta inmune adaptativa (Manual de Inmunología): el virus ataca directamente al sistema encargado de combatirlo.

2El HIV como infección persistente lenta

Retomando la clasificación de patrones de infección persistente (capítulo VII.1, capítulo VII.3), el HIV es el ejemplo prototípico de infección persistente lenta, junto con HTLV y —de forma más atenuada— el sarampión: existe una infección aguda inicial, seguida por un período prolongado (años) durante el cual los niveles virales circulantes descienden y se mantienen relativamente estables (aunque persiste replicación viral activa de bajo nivel, principalmente en tejido linfoide), para finalmente ascender de nuevo hacia el final del curso natural de la enfermedad, coincidiendo con la aparición de síntomas y un cuadro clínico severo.

EtapaDescripción
Infección agudaSíndrome retroviral agudo (semejante a un cuadro mononucleósido: fiebre, adenopatías, exantema), con viremia plasmática muy elevada — coincide con la máxima capacidad de transmisión
Latencia clínica (fase crónica asintomática)Puede durar años; el recuento de LT CD4+ desciende progresivamente mientras persiste replicación viral activa en tejido linfoide, aunque los niveles plasmáticos circulantes son comparativamente bajos y estables
Sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida)Cuando el recuento de LT CD4+ cae por debajo de un umbral crítico (habitualmente <200 células/mm³), el paciente queda expuesto a infecciones oportunistas graves (Manual de Inmunología) y ciertas neoplasias asociadas a inmunodeficiencia

3Diagnóstico de laboratorio

MétodoDescripción
Pruebas de tamizaje (ELISA de 4ª generación)Detectan simultáneamente anticuerpos anti-HIV y el antígeno p24 viral — alta sensibilidad, acortando la "ventana serológica" respecto de ensayos de generaciones previas que solo detectaban anticuerpos
Pruebas confirmatoriasWestern blot o inmunoensayos de segunda línea, para confirmar un resultado de tamizaje reactivo antes de emitir un diagnóstico definitivo
Carga viral (PCR cuantitativa)Cuantifica directamente el ARN viral circulante — indispensable para monitorear la respuesta al tratamiento antirretroviral, cuyo objetivo es lograr carga viral indetectable
Recuento de LT CD4+Marcador del estado inmunológico del paciente, orienta el riesgo de infecciones oportunistas y las decisiones de profilaxis

¿Por qué, durante la fase de "latencia clínica" del HIV —cuando el paciente se siente y está clínicamente bien—, es engañoso pensar que el virus está "inactivo" o "dormido", a diferencia de la verdadera latencia de los herpesvirus (capítulo VII.5)? Pese a que el término "latencia clínica" sugiere inactividad, durante esta fase el HIV mantiene replicación viral activa y sostenida, principalmente en el tejido linfoide (ganglios linfáticos, tejido linfoide asociado al intestino), con una producción continua de nuevas partículas virales y una destrucción simultánea y sostenida de linfocitos T CD4+ a lo largo de los años — lo que ocurre es que existe un equilibrio dinámico relativamente estable entre la tasa de destrucción viral de linfocitos y la capacidad de regeneración del sistema inmune, un equilibrio que se mantiene solo temporalmente, hasta que la capacidad regenerativa del organismo termina por agotarse. Esto contrasta radicalmente con la verdadera latencia viral de los herpesvirus (capítulo VII.5), donde el genoma viral permanece transcripcionalmente silente, sin producción activa de partículas virales, hasta un evento de reactivación específico. Llamar "latencia clínica" a la fase asintomática del HIV es, en rigor, una etiqueta clínica sobre la ausencia de síntomas —no una descripción biológica de inactividad viral—, y esta distinción es clínicamente crucial: justifica por qué el tratamiento antirretroviral debe iniciarse tan pronto como se diagnostica la infección, independientemente de si el paciente se siente bien o no, precisamente porque el virus sigue replicándose activamente y dañando el sistema inmune durante todo ese período "silencioso", y cuanto antes se suprima esa replicación, menor será el daño acumulado sobre el reservorio de linfocitos T CD4+.

5Trampas de examen

TrampaPor qué confundeAclaración
Pensar que "latencia clínica" del HIV equivale a "latencia viral" verdadera, como en herpesvirusAmbas comparten el término "latencia" y describen fases asintomáticas prolongadasEn el HIV hay replicación viral activa sostenida durante toda la fase asintomática (solo cambia el equilibrio con la regeneración inmune); en la latencia herpética verdadera no hay producción activa de partículas virales hasta la reactivación — son fenómenos biológicos distintos que comparten nombre por convención clínica, no por mecanismo
Confundir infección persistente lenta (HIV) con infección persistente crónica (VHB/VHC)Ambas implican replicación viral sostenida durante añosEn la crónica los niveles virales son relativamente estables desde el inicio; en la lenta (HIV, HTLV) hay un patrón temporal característico de descenso inicial seguido de ascenso tardío coincidente con la enfermedad clínica manifiesta

6Puntos clave

  • HIV: retrovirus, transcriptasa reversa + integrasa, tropismo por CD4 (LT CD4+, monocitos/macrófagos) — ataca directamente a las células que coordinan la respuesta inmune.
  • Infección persistente lenta: aguda inicial → descenso de niveles virales (años, con replicación activa persistente en tejido linfoide) → ascenso final coincidente con enfermedad clínica.
  • Diagnóstico: ELISA 4ª generación (Ac + Ag p24) → confirmación → carga viral (monitoreo de tratamiento) + recuento CD4+ (estado inmunológico).
  • La "latencia clínica" del HIV no implica inactividad viral real, a diferencia de la verdadera latencia de los herpesvirus.